Los sistemas Osteopáticos

La osteopatía trabaja sobre tres grandes sistemas del cuerpo, que aunque fueron definidos en diferentes momentos de la historia, están profundamente interrelacionados y forman una unidad funcional.

🟢 Sistema estructural o parietal

Este sistema engloba todos los componentes del aparato locomotor: huesos, articulaciones, músculos, ligamentos, tendones y nervios. Se le denomina “parietal” por su vínculo con la estructura física del cuerpo.

Durante la evaluación osteopática se identifican posibles restricciones de movilidad o bloqueos funcionales. Estas disfunciones limitan el movimiento natural de las estructuras, generando desequilibrios.
El tratamiento busca restaurar la movilidad natural de las articulaciones, reducir tensiones musculares y fasciales, y favorecer una mejor circulación local.

Este sistema es frecuentemente abordado en distintas terapias manuales, ya que representa una vía directa para influir en el bienestar físico del paciente.

🟢 Sistema visceral

Este sistema abarca los órganos internos y su capacidad de movimiento autónomo. Cada órgano tiene su propia dinámica, que le permite realizar su función correctamente. Además, están conectados a través del tejido conjuntivo a otras estructuras del cuerpo, lo que los hace influenciables por restricciones mecánicas externas.

En osteopatía visceral se considera que, por ejemplo, el hígado, el estómago o los intestinos deben tener una cierta libertad de movimiento para funcionar adecuadamente.
Una tensión o pérdida de movilidad en un órgano puede alterar su función y reflejarse en otros sistemas. La relación con la columna vertebral y los nervios que parten de ella es clave para entender esta conexión.

🟢 Sistema fascial

El sistema fascial es una red continua de tejido conectivo que envuelve y conecta todos los órganos, músculos, nervios y vasos sanguíneos del cuerpo.

Esta red forma cadenas fasciales que permiten que una tensión en un punto del cuerpo se transmita a zonas lejanas. Las fascias tienen también un papel relevante en la regulación del sistema inmune y en la percepción corporal, ya que actúan como receptores sensoriales.

Una fascia en disfunción puede generar restricciones de movilidad y provocar síntomas alejados del punto de origen. Pero también puede ser utilizada terapéuticamente: al liberar la tensión fascial se favorece el equilibrio global del organismo.
Por eso, en osteopatía, las fascias se consideran una clave esencial en el tratamiento integral del cuerpo.

🟢 Sistema craneosacro

Este sistema incluye el cráneo, el sacro y la conexión que se da entre ambos a través de la duramadre, una membrana protectora que recubre el cerebro y la médula espinal.

La duramadre, al estar firmemente anclada en el cráneo y el sacro, transmite de manera sutil movimientos rítmicos conocidos como ritmo craneosacro, relacionados con el flujo del líquido cefalorraquídeo.
Este ritmo es un parámetro fundamental que puede verse alterado por tensiones, traumas o bloqueos estructurales.

Cuando hay una alteración en este sistema, pueden aparecer signos como asimetrías en el cráneo, desequilibrios posturales o trastornos funcionales.
El abordaje osteopático puede devolver el equilibrio mediante técnicas suaves y precisas, a menudo combinadas con intervenciones en el sistema parietal.

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Instituto Francisco Fajardo
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