Una disfunción en el sistema craneosacral se manifiesta cuando el ritmo craneosacral pierde su frecuencia, amplitud, ritmo o simetría. También puede haber restricción en el movimiento individual de los huesos del cráneo respecto a los demás.
El punto clave de evaluación es la sincondrosis esfeno-basilar (SEB), ya que funciona como el eje del movimiento craneal fisiológico. Cualquier alteración en su relación con el hueso esfenoides u occipital puede ser el origen de una disfunción.
Los aspectos que se examinan y tratan son:
Frecuencia del ritmo (alterada por infecciones, fiebre, etc.).
Ritmo alterado por fases de movimiento desfasadas.
Amplitud reducida = menor vitalidad.
Simetría: las asimetrías marcan disfunción.
Rotación opuesta del esfenoides y occipital a través de su eje sagital.
Ejemplo: torsion derecha
Esfenoides más alto en el lado derecho.
Occipital más alto en el lado izquierdo.
Cara aparece más plana de un lado y más prominente del otro.
El esfenoides y el occipital se flexionan en direcciones opuestas, creando una convexidad.
Ejemplo: sidebending derecha
Hueso cigomático derecho más saliente.
Mitad izquierda de la cara más plana.
Ojo derecho más prominente.
El esfenoides se desplaza lateralmente respecto al occipital.
Ejemplo: lateral-strain derecha
Órbita desplazada hacia la derecha.
Cara asimétrica.
Puede acompañarse de alteraciones en la visión, conducta o aprendizaje.
Movimiento del esfenoides en sentido vertical respecto al occipital.
Superior: esfenoides se mueve dorsalmente → frente retraída, mandíbula fina.
Inferior: esfenoides se mueve ventralmente → frente abultada, mandíbula ancha.
Ambos huesos pierden elasticidad y movimiento.
Se asocia con cefaleas, falta de vitalidad o rigidez general.
Se utiliza para liberar tensión de la SEB y facilitar el ritmo craneosacral:
El terapeuta toma suavemente la base de la oreja.
Se genera una tracción controlada, provocando una relajación refleja.
Es útil en casos de compresión, estrés o disfunción auditiva.
El hueso temporal puede presentar restricciones tanto por compresión de la SEB como por alteraciones musculares (masetero, temporal, ECM).
Se identifican por:
Rotación alterada hacia dentro o fuera.
Alteraciones en oído, equilibrio, mandíbula o musculatura masticatoria.
Se evalúa comparando movilidad de ambos temporales.
Cambios en la frecuencia o amplitud del ritmo craneosacral.
Asimetrías postnatales o por traumatismos craneales.
Tensión intracraneal (meninges, LCR, membranas).
Trastornos posturales o disfunciones fasciales.
Partos difíciles o canal de parto estrecho (en cachorros).
Disfunciones vertebrales, sacras o pélvicas
Dolores de cabeza o tensión cervical
Trastornos neurológicos (discopatías, vértigo)
Cambios de conducta o bajo rendimiento cognitivo
Alteraciones mandibulares, oculares o auditivas
Disfunciones viscerales por desequilibrio craneosacral
