Perro tumbado, una mano sobre el final del esternón y la otra a nivel del epigastrio, los dedos enfrentados. De forma lenta y suave tratamos de deslizar la mano del epigastrio en dirección al centro frénico, es decir, hacia craneal. Con la mano del esternón se fija la posición e incluso se induce un ligero movimiento hacia caudal.