Diafragma

DIAFRAGMA

Separa las cabinas torácica y abdominal. Su función es primordial durante la respiración, además colabora en el drenaje de la vena cava caudal hacia el corazón y en la correcta funcionalidad de algunas vísceras abdominales (4).

Tiene forma de cúpula que se proyecta sobre la cavidad torácica. Presenta una zona central tendinosa (1) y una periférica muscular, que a su vez se considera configurado por tres áreas: Lumbar o pilares (2), costal (3), y esternal.

En el diafragma hay varios hiatos o aberturas que permiten el paso de diversas estructuras entre las cavidades torácicas y abdominal : Hiato aórtico (5), relacionado con la arteria aorta, la vena ácigas y la cisterna de quilo, hiato esofágico (6), por donde transitan además el esófago, los troncos vágales dorsal y ventral y la rama esofágica de la arteria gástrica izquierda, y el agujero de la vena cava caudal (7), vinculado exclusivamente con dicha vena.

Su vascularización es compleja. El aporte sanguíneo para la porción lumbar proviene de las arterias y venas frénicas caudales (8), sin embargo el riego arterial de las regiones costal y esternal depende de la arteria musculofrénica (9) que procede de la arteria torácica interna.

La inervación corre a cargo de los nervios frénicos (10), que se originan por la anastomosis de fibras pertenecientes a los ventrales de los nervios cervicales y séptimo.

Figura Diafragma : Caras torácicas (A) y abdominal (B) Centro tendinoso (1). Porción muscular lumbar (2). Porción muscular dorsal (3). Porción muscular esternal (4). Hiato aórtico (5). Hiato esofágico (6). Agujero de la vena cava caudal (7). Venas frénicas caudales (8). Arteria musculofrénica (9). Nervio frénico derecho (10)

 

El objetivo del tratamiento diafragmático no es “enseñar a respirar al diafragma”, puesto que la función respiratoria está programada genéticamente, sino liberar esta función de toda tensión parásita

Perro tumbado en DL, contacto sobre la cara ventrolateral del tórax y realizamos una compresión hacia ventromedial para generar un estiramiento de sus fibras.

Perro tumbado, una mano sobre el final del esternón y la otra a nivel del epigastrio, los dedos enfrentados. De forma lenta y suave tratamos de deslizar la mano del epigastrio en dirección al centro frénico, es decir, hacia craneal. Con la mano del esternón se fija la posición e incluso se induce un ligero movimiento hacia caudal.

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Instituto Francisco Fajardo
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